![]()
Si las cosas no cambian, este 2009 se cumplirán cinco años del secuestro de Fernanda Aguirre, que en julio de 2004 tenía trece años. Junto a Marita Verón, el símbolo de las mujeres desaparecidas y obligadas a prostituirse en Argentina.
La madre de Fernanda sigue buscando a su hija (ver entrevista en Página/12) entre pistas extrañas, como un mensaje aparecido en una botella. Dicen que la vieron en el norte argentino, y la justicia argentina incluso ordenó buscarla en la provincia española de Teruel. Incluso se exhumó una fosa pensando que allí estaba su cuerpo. Pero nada.
Junto a Cristian Schaerer, Fernanda también es la gran ausente en la lista de víctimas liberadas tras la ola de secuestros que provocó tantas protestas aquel año en Argentina: Cristian Ramaro, Nicolás Garnil, Patricia Nine…
Vecina del pueblo de San Benito, en la provincia de Entre Ríos, de donde desapareció de camino a su casa, el mismo día que secuestraban al joven Nicolás Garnil. Se pagó rescate, pero fue en vano. A las dos semanas, el principal sospechoso apareció colgado en la celda de una comisaría, no sin antes confesar que se llevó a Fernanda y la entregó a una red de trata de blancas.
Hubo manifestaciones en San Benito con padres de otras víctimas llegados desde Buenos Aires. Actos para pedir por ella y por otros secuestrados: ya fuera ésta en el colegio Martín de Béccar o en 38 ciudades simultáneamente. Incluso el entonces presidente Néstor Kirchner se reunió con sus padres. Nada.
Sí hubo juicio en 2007, con un absuelto y una condena para la esposa del hombre que apareció colgado en la comisaría. Pero Fernanda no aparece.
Su destino es el de tantas mujeres secuestradas y obligadas a entrar en el circuito cerrado de las mafias de la prostitución en Argentina (ver artículo de Clarín) y más allá. Un drama hoy más conocido en su país gracias a la repercusión del caso de Marita Verón, pero también por el impacto que en su día tuvo la desaparición de Fernanda.















