La telenovela brasileña de Patrícia Abranavel y Sílvio Santos

Sílvio Santos y Patrícia Abranavel (foto: Terra)
Ocho años se cumplieron anteayer de un ultramediático secuestro en Brasil, tan esperpéntico y atrapante como su principal protagonista: el magnate televisivo Sílvio Santos. Primero la víctima fue una de sus hijas, Patrícia Abranavel; días después, le tocó a él mismo padecerlo en su propia casa.
La mañana del 21 de septiembre de 2001, Patrícia (de 23 años) fue secuestrada a las puertas de la mansión familiar en São Paulo, cuando iba a la facultad (ver reconstrucción en Flash). Cinco personas con falsos uniformes de carteros se la llevaron en su propio auto blindado. El mismo día, Sílvio Santos pidió a la policía y a los medios que se apartaran del caso. No lo hicieron, y siguieron al milímetro su sorprendente evolución (ver cronología).
Patrícia pasó una semana encerrada a escasos cuatro kilómetros de su casa, en el mismo barrio de Morumbi. Hubo un pago de rescate, y el 28 Patrícia fue liberada. Desde el balcón de su casa, Patrícia relató al batallón de periodistas que sus captores tenían su edad, que rezó con ellos y que confiaba en la justicia divina. Hasta ahí, todo bien.
Pero dos días después, aprovechando la confusión de prensa e investigadores que entraban y salían de la mansión de los Santos, uno de los secuestradores de Patrícia entró armado en la casa. Ella no estaba, pero retuvo a su padre y a cuatro rehenes más durante siete horas.
Mientras un enjambre de cámaras registraba todo, cuarenta vehículos policiales rodearon la mansión. Al rato algunos se fueron porque hubo otro secuestro en Morumbi. Sílvio Santos pidió la presencia del gobernador estatal para negociar, y éste se presentó en la casa. También llegó la hermana del secuestrador para pedirle que se rindiera, cosa que finalmente hizo.
El resto de los captores de Patrícia fueron detenidos. Entre ellos había dos hermanas, que también tuvieron su minuto de fama ante las cámaras.
Para ilustrar la magnitud de todo este episodio, nada mejor que esta completa galería fotográfica cortesía de Terra Brasil. Y aquí el propio Sílvio Santos se desahoga ante las cámaras.
Mala racha para los Santos: en 1992 la hermana de Sílvio, Sara Benvinda Abranavel Soares, pasó 17 horas encerrada en el maletero de un Chevette hasta que sus secuestradores desistieron de pedir rescate y la dejaron libre.
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- Publicado:
- 23 agosto 2008 / 4:35 pm
- Categoría:
- Brasil
- Etiquetas:
- Brasil, familiares, galería, vídeo