Charles Burke: échale la culpa a Río

Hoy 4 de septiembre se cumplen 39 años de un secuestro histórico en Brasil: el del ex embajador estadounidense Charles Burke Elbrick. Un caso muy recordado, llevado al cine y emblemático de la época en que grupos revolucionarios de mayor o menos calibre le echaron el ojo al cuerpo diplomático en Latinoamérica.

Hay en la red crónicas muy detalladas del caso, pero ahí van algunos ingredientes. Escenario: el Brasil de la dictadura militar. Protagonistas: un puñado de inexpertos activistas agrupados bajo siglas como el MR-8. Entre ellos, un periodista del diario Jornal do Brasil y una joven que sedujo al embajador ofreciéndose como empleada doméstica en su casa de Río de Janeiro.

El móvil: exigir la liberación de 15 presos políticos y su exilio en varios países latinos, a través de un manifiesto difundido en todo el país. Operación: asaltar el Cadillac negro de Burke en el trayecto entre su casa y la embajada. Así lo hacen: Burke es golpeado en la cabeza cuando se resiste, y pasa cuatro días cautivo.

Hay gestiones diplomáticas, mensajes a través de lugares como la urna de limosnas de una iglesia, y un vuelo a México de los activistas excarcelados que casi termina en fracaso. Finalmente, Burke es liberado aprovechando el tumulto a la salida del partido de fútbol entre Fluminense y Cruzeiro.

El caso inspiró tres secuestros más de diplomáticos en Brasil. También un libro de Fernando Gabeira, que a su vez le sirvió de guión al oscarizable director de cine Bruno Barreto. Resultado: en 1997 se estrenó O Que É Isso, Companheiro? , que en español se tituló Cuatro Días de Septiembre. Aún hoy, sus protagonistas reales recuerdan aquellos días en la prensa brasileña.

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