Julio López, dos años desaparecido

Este blog y el libro que lo originó se centran en el maremágnum de secuestros que viene padeciendo América Latina en los últimos años; las últimas décadas, de hecho. La gran mayoría son secuestros apolíticos perpetrados por delincuentes comunes o por mafias más o menos organizadas, con la única intención de hacer dinero.

Los secuestros y asesinatos durante el terrorismo de Estado, tan habituales en el continente durante las décadas de 1970 y 1980, no se incluyeron. Pero Julio López, desaparecido en Argentina hace exactamente dos años, es una excepción. Por dos motivos.

Primero: el albañil Julio López ya fue un desaparecido durante la dictadura militar argentina. Este peronista de base fue encerrado sin motivo y torturado, aunque sobrevivió para contarlo.

Segundo: en septiembre de 2006, López testificó durante el juicio a Miguel Etchecolatz, el primer represor condenado por genocidio después de la derogación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.

Su testimonio fue clave, pero le salió caro: al mismo tiempo que sentenciaban a su torturador, un 18 de septiembre Julio López desapareció por segunda vez en La Plata, a sus 76 años.

Echecolatz y toda la cúpula de represores de aquellos años negros han recibido desde entonces una lluvia de acusaciones, pero de López ni rastro. Se han hecho decenas de marchas multitudinarias exigiendo su aparición: las últimas, esta tarde en la Plaza de Mayo de Buenos Aires y otros lugares. Clarín también publicó un resumen audiovisual de estos dos años.

El gobierno argentino se alineó rápidamente con la causa y promovió los actos en su memoria, del mismo modo que instrumentaliza a las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo (con su consentimiento, cabe aclarar) cada vez que las convoca a una manifestación para defender los intereses del Ejecutivo. Eso no ha impidió que en su día los familiares de Julio López reclamaran a las autoridades por el estancamiento de las investigaciones.

En estos dos años, algunos dijeron haber visto a López en una finca en medio del campo. Otros creen que fue asesinado como tantos otros desaparecidos en Argentina. En todo caso, su caso es un regreso innecesario a un pasado lamentable. Cuánto pesa aún la vetusta década de 1970 en Argentina.

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