Ernesto Rodríguez, rescate a los tiros

Más cromitos del header. Esta imagen está sacada de un vídeo que pasaron todos los informativos argentinos allá por 2004, aunque no se encuentra más en la web de TN. Es una prueba de vida de Ernesto Rodríguez, que se dio a conocer a los medios después de su accidentada liberación.
El 23 de diciembre de 2003 lo atraparon al salir en coche de su casa en un barrio privado de General Rodríguez, en el conurbano bonaerense. Iba con su mujer, aunque a ella la soltaron unos metros más adelante. Por aquel entonces el hijo de Ernesto, Jorge Corcho Rodríguez, era mucho más conocido por ser el novio de la indefinible estrella de la televisión argentina Susana Giménez que por sus negocios, que no eran pocos.
Así que raptaron a su padre y pidieron una fortunita por él: cerca de un millón de dólares.
Corcho regresó en aerotaxi desde la uruguaya Punta del Este cuando lo supo. Su padre pasó 43 días en una quinta (una casa de campo) de San Andrés de Giles. Allí grabaron la prueba de vida que enviaron a la familia, donde Ernesto aparecía con barba, sin camiseta y esposado a una cama. Un operativo conjunto de la PFA y la Bonaerense terminó —a los tiros— con su liberación.
Su aspecto demacrado cuando fue a declarar a la fiscalía quedó en la saturadísima memoria visual de los argentinos.
En Argentina no hay más Susana que la Giménez, así que la prensa rosa se hizo eco del tema: véase este artículo en Gente. Corcho jugó la carta de no pagar rescate por su padre de 74 años y ganó (aquí lo cuenta a Perfil). La policía se apuntó un tanto con el operativo que lo liberó el 4 de febrero de 2004, aunque lo malgastó en un par de meses con fracasos como el asesinato de Axel Blumberg y la consiguiente ola de protestas.
Entre los captores de Ernesto estaba Sergio Leiva, El Negro Sombra, vinculado con otros secuestros como el del joven Pablo Belluscio, que en 2003 pasó los mismos días que el papá de Corcho en cautiverio aunque le fue peor: además del vídeo de costumbre, enviaron a la familia dos falanges de un dedo que le cortaron. No lo impidieron ni el cacerolazo que organizó su padre durante el secuestro, ni los 150.000 dólares que pagó.
Justamente el mes pasado arrancó el juicio por el secuestro de Belluscio. Ahí estaban Leiva y su socio Horacio Lala López, ya condenados a 15 años por el secuestro de Rodríguez.
Acerca de esta Entrada
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- Publicado:
- 3 octubre 2009 / 12:38 pm
- Categoría:
- Argentina
- Etiquetas:
- Argentina, familiares, juicio