El secuestro en Latinoamérica

Los ojos de la víctima

El asesinato de los hermanos Faddoul Diab en Venezuela

Los hermanos Kevin, John y Jason Faddoul Diab

El hallazgo más macabro vinculado con colectividades extranjeras en Venezuela en los últimos años tuvo lugar a fines de marzo de 2006. Era un martes cuando aparecieron bajo unas torres de alta tensión los cuerpos de los hermanos John (17 años), Kevin (13) y Jason (12) Faddoul Diab, todos ellos en posición fetal y con disparos en la nuca.

De padre canadiense con 20 años de residencia en el país y madre venezolana (ambos descendientes de libaneses), los chicos residían en un barrio al suroeste de Caracas. Junto a ellos también estaba el cadáver de Miguel Rivas, el chófer de la familia. Los cuerpos aparecieron en el estado de Miranda, a 40 kilómetros de la capital del país, y la televisión venezolana mostró unas imágenes del hallazgo tomadas con un teléfono móvil.

Los cuatro habían desaparecido el 23 de febrero cuando se dirigían al colegio, y al parecer fueron interceptados por un grupo de falsos policías. Hasta entonces el caso venía siguiendo la sucesión típica de hechos: las llamadas de los secuestradores (con acento colombiano), la exigencia del rescate (cuatro millones y medio de dólares) y la prueba de vida (un vídeo).

Las palabras de Gladys Diab de Faddoul, la madre de los chicos (“me rompieron el corazón y me arrancaron el alma” conmovieron e indignaron a los venezolanos, que tenían presentes los 9.402 homicidios sucedidos durante 2005 en Venezuela. Antes del asesinato, Gladys hizo pública una carta a los secuestradores de sus hijos, en que les perdonaba y les recordaba que Kevin necesitaba medicación especial.

Los medios magnificaron el innegable eco del crimen, tanto locales (ver cobertura de El Universal) como exteriores. He aquí un vídeo en inglés de la CBC canadiense:

Los venezolanos protestaron. Lo hicieron en cinco puntos distintos de Caracas al mismo tiempo. Cortaron un puente de acceso a la autopista. Pintaron la palabra “LUTO” en las ventanas de coches y autobuses.

Quemaron neumáticos. Se lanzaron gases lacrimógenos y balas de goma. Una imagen concreta de esas manifestaciones se vio en los cinco continentes: la que el fotógrafo Jorge Aguirre, del diario local El Mundo, le sacó desde el suelo al presunto policía que le acababa de disparar de muerte durante los disturbios.

Pasó el tiempo. Hubo detenidos (varios policías entre ellos) que fueron condenados a 30 años de cárcel. Alexis Rosas escribió un libro sobre el caso. Y hay unos cuantos homenajes en la red a los hermanos Faddoul, como éste en YouTube:

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Esta entrada fue publicada en 4 octubre 2010 por en Venezuela y etiquetada con , , , , , , , , , .
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