El secuestro en Latinoamérica

Los ojos de la víctima

El asesinato de Diego Peralta

A las siete y veinte de la mañana del 5 de julio de 2002, el joven argentino de 17 años Diego Peralta es secuestrado en la localidad de El Jagüel, en el partido bonaerense de Esteban Echeverría, mientras viaja en un taxi supuestamente cómplice de los hechos. Dos meses antes ya había escapado a un intento frustrado de secuestro.

Sus captores creen erróneamente que el padre de Diego, un simple comerciante, tiene 200.000 dólares escondidos en su casa. Peralta pasa tres días a dieta de tranquilizantes. Su familia paga inútilmente 9.000 pesos y 2.000 dólares por su vida, como inútilmente se reúne con la esposa del presidente argentino Eduardo Duhalde, e igualmente en vano se organizan movilizaciones de protesta y 1.200 allanamientos en su busca.

El cadáver de Diego aparece semihundido en el agua en Ezpeleta, con tres puñaladas en la espalda y siete en el cuello. La noticia provoca disturbios, el incendio de una comisaría y varias detenciones de sospechosos. Desde un principio se sospecha que la policía tuvo algo que ver; de hecho, el subcomisario a cargo del caso, José Hernández, será apresado por otro secuestro.

La madre de Diego, Emilse Peralta, se convierte en una presencia habitual en actos de protesta junto a asociaciones de víctimas, como las Madres del Dolor y la Fundación Axel Blumberg.

Emilse Peralta, madre de Diego

Con Juan Carlos Blumberg, el padre del asesinado Axel Blumberg, tendrá un desencuentro al criticar en una carta pública que el asesinato de su hijo Diego tuvo menos repercusión que el de Axel por tratarse de jóvenes de distinto nivel social, ya que “con los pobres nadie se solidariza y además no hay justicia”. Aunque más tarde ambos harán las paces y aparecerán en actos juntos.

Por ejemplo, en la lectura del veredicto a los ocho acusados del secuestro, cinco de los cuales fueron condenados a cadena perpetua. Uno de ellos estaba en Paraguay esperando la extradición cuando se leó la sentencia. El juicio había arrancado el mes anterior con la declaración del arrepentido Marcelo Cejaz, que recordó cómo uno de los secuestradores dijo: “Vamos a matar al guacho, el padre no quiere poner la plata”. Habrá un segundo juicio sobre el caso a fines de 2010.

About these ads

Información

Esta entrada fue publicada en 7 febrero 2011 por en Argentina y etiquetada con , , , , , , , .
Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.