El polémico secuestro de Hernán Ianone

 

 

El estudiante argentino de Económicas Hernán Ianone fue protagonista en 2006 de un largo secuestro que fue el último quebradero de cabeza para las autoridades de la provincia de Buenos Aires antes de celebrar las fiestas navideñas de 2006.

La mañana del 16 de noviembre, este joven de 22 años se dirige con su Gol por las calles de José Carlos Paz, en el conurbano bonaerense, hacia una de las madereras que posee su padre. Por lo menos cuatro hombres vestidos de traje, armados y conduciendo un Renault 19 le interceptan, lo encapuchan y le hacen subir a su vehículo hasta llegar a la localidad de Grand Bourg. Allí todos se cambian a un Ford Focus, después a un Fiat Palio, y ahí se pierde su rastro.

“Junten plata, los vamos a volver a llamar” es el escueto mensaje telefónico a la familia, que de inmediato se comunica con Juan Carlos Blumberg. Siguen su consejo de divulgar el caso a los medios, lo que provoca la primera polémica entre los investigadores y la Fundación Axel. El caso coincide con el secuestro y liberación —tras varias horas y 100.000 dólares mediante— de Elisabeth Palacio, la esposa de un empresario metalúrgico en la provincia argentina de Córdoba, raptada junto a su hija de diez años.

Muy pronto los periodistas difunden las palabras que Susana Estete de Ianone, la madre de Hernán, dirige a los captores de su hijo frente a la puerta de su casa: “Por favor, les pido que no lo maltraten y me lo devuelvan. Hernán es asmático y necesita su medicación”. A los cinco días, la misma Susana Estete les ruega a los periodistas que se alejen de su casa, porque los secuestradores “nos pidieron que se vaya la prensa”.

Mientras la abuela de Hernán está internada por el disgusto, los Ianone reciben cientos de mails a partir de una carta abierta que la familia publica en La Nación. A las dos semanas hay dos detenidos. Uno de ellos es el ex policía Juan Salvador Jorge, alias El Loco Jorge, que en su día fue delegado municipal de José Carlos Paz durante la gestión del intendente Mario Ishii. Después de comunicarse cuatro veces con los Ianone, los captores hacen llegar una prueba de vida: una carta escrita por Hernán, dejada en una estación de servicio del conurbano.

La espera termina por fin a los 26 días; Hernán es liberado y se identifica a un policía en la Ruta 4 en Altos Los Cardales, en el partido de Campana. La noche anterior, la familia había pagado los 300.000 pesos exigidos por su vida, arrojándolos desde un tren en Altos de Laferrere.

Pero un confuso episodio empañará la alegría de los Ianone, en el que Juan Carlos Blumberg tiene bastante que ver. Al día siguiente de la liberación de Hernán, el padre de Axel Blumberg denuncia públicamente que dos altos cargos de la Dirección de Inveestigaciones (DDI) de San Martín intentaron quedarse con parte del rescate: concretamente, 47.000 de los 300.000 pesos pagados por la familia. Los acusados son el director Oscar Alberto Giles y el capitán responsable del gabinete antisecuestros Gustavo Javier Espósito, el más cercano a la familia durante los 26 días de cautiverio.

Ese mismo día, la madre de Hernán rechaza enérgicamente esa versión, y a su vez acusa a Blumberg de querer entorpecer la investigación. Éste responde que fue el propio hermano de ésta y tío de Hernán, Miguel Estete, quien se lo contó. Según éste, el padre de Hernán se dio cuenta del faltante cuando los agentes le devolvieron los billetes, que poco antes se habían llevado para fotocopiarlos. Los mismos agentes, siempre en palabras del tío de Hernán, se habría disculpado ante Ianone padre y le habrían devuelto el dinero.

A los pocos días, el mismo Miguel Estete se retracta de sus palabras y termina detenido por falso testimonio, aunque saldrá casi inmediatamente. Por su parte, los dos responsables de la DDI de San Martín son separados del cargo mientras se les investiga. Rápidamente, el ministro de Seguridad bonaerense León Arlsanián tilda a Blumberg de “charlatán” y “maledicente”, mientras el gobernador Felipe Solá se confiesa “harto de sus acusaciones sin pruebas”. Los otros dos detenidos, el ex policía El Loco Jorge y el vendedor de autos Juan Alejandro Vianna, serán liberados antes de fin de año.

Por si fuera poco, los padres de Hernán publican una nueva carta en La Nación, esta vez dirigida directamente a Blumberg y en términos muy duros; mucho más proviniendo de familiares de secuestrados como él mismo. El escrito critica su actitud de aportar datos a los medios sobre el estado de las investigaciones, después de que la familia pidiera silencio a la prensa: “Esto provocó que los captores gatillaran en la cabeza de Hernán en varias oportunidades simulando una ejecución y, ante la ira de los delincuentes al vernos en los medios publicitando el caso, le proporcionaron golpes y amenazas de tortura, además de negarle alimentos durante 24 horas”.

La carta continúa con estas palabras: “Señor Blumberg: usted no nos conoce ni tampoco conoce a nuestro hijo Hernán; sólo tuvo contacto con un tío de la familia al cual no habíamos autorizado a dar información, por lo cual fue realmente muy cruel escuchar que, según datos que usted posee, nos encontramos vinculados al narcotráfico y a contrataciones fraudulentas con el municipio de José C. Paz. (…) Rogamos encarecidamente no escuchar más nuestro apellido de su boca, rogamos que si tiene datos los entregue a la Justicia para que se investigue y no nos mencione dejando dudas respecto de la integridad de nuestra familia”.

Sin embargo, a fines de diciembre los servicios secretos argentinos le acercan al juez Paul Starc una grabación (concretamente una conversación entre la madre de Hernán y una amiga) que podría avalar la tesis del presunto robo de parte del rescate. Seis agentes de la DDI de San Martín, incluidos los responsables Giles y Espósito, son expulsados de la fuerza.

A raíz del secuestro y liberación del joven Ariel Perretta en 2008, se conocerán más detalles sobre los captores de Hernán, que serán detenidos y finalmente condenados en 2010. De las investigaciones por el caso Perretta saltan varias similitudes que llevan a un dato alarmante: sus secuestradores operaban desde hacía cinco años, y serían los mismos que raptaron a Hernán Ianone en 2006 y a Franco Andreola en 2007. Tanto Perretta como Ianone estuvieron cautivos en la misma casa de Talar de Pacheco, custodiados por las mismas personas, y el negociador con sus familias fue el mismo: Cristian Maldonado, alias Tarita, que podría no ser otro que el llamado Gangoso que también negoció los rescates de Germán Zapata (hermano del futbolista de River Plate Víctor Zapata) en 2002, Pablo Belluscio y Nicolás Garnil en 2003, Patricia Nine en 2004 y Luis Orsomarso en 2006. También se vincula a la banda con los secuestros a Luis Traverso, padre del jugador de Boca Juniors Cristian Traverso, y Cristian Riquelme, hermano de su compañero de equipo Juan Román Riquelme. Es decir, que los secuestradores sobrevivieron a cinco ministros de Seguridad bonaerenses.

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