El crimen de Santiago Miralles

Pueyrredón 539, Canning, partido de Esteban Echeverría, provincia de Buenos Aires. El miércoles 13 de julio de 2005, el niño de seis años Santiago Miralles juega con el hijo de los caseros en la acera de enfrente de su casa. Su niñera es la última en verle, y de pronto desaparece. A los dos días, sus padres reciben una llamada telefónica en que les piden 20.000 pesos por su vida. Logran reunir una cuarta parte, pero es en vano. Poco después un perro rastreador localiza a Santiago: está sumergido en un pozo ciego de la casa contigua, a sólo 30 metros del hogar de sus padres, atado de pies y manos, envuelto en nylon y con una cuerda alrededor del vientre de la cual cuelga una caja llena con 54 baldosas. Un golpe en el cráneo le había hecho perder masa encefálica. El padre de Santiago, Walter Miralles, se contacta con Juan Carlos Blumberg, cuyas críticas al procedimiento policial le valdrán un nuevo cruce de declaraciones con el ministro se geguridad bonaerense León Arslanian cuando éste le acusa de querer “llevar agua para su molino”. Unas 300 personas, la mayoría con velas, marchan para reclamar justicia frente a los tribunales federales de Lomas de Zamora. Elsa Schenone, Marta Canillas, Vivian Perrone y el propio Blumberg parten a las seis y media de la tarde de la plaza Grigera, frente a la Municipalidad, y recorren las tres manzanas que llevan a los tribunales. Durante la investigación hay varios detenidos e imputan a los caseros (que inicialmente participaron en la búsqueda), a su hijo de 20 años y al padrino de éste. Una hipótesis apunta a una posible venganza contra el padre a raíz de una disputa tras un robo, en la que estarían implicados los vecinos. Recién iniciado 2007, un juez decide procesar a los caseros Enrique Eloy Machado y Ana Isabel Machado Vargas, a Alexander Coiteo Machado y a Enrique Eloy Coito Piriz. El niño estuvo cautivo en la finca de los caseros, contigua a la casa de los Miralles. Le asesinaron en el baño, tres horas después de darle una comida a base de maíz. Primero le doblaron un brazo hacia atrás hasta luxarle un hombro; después le apoyaron la cabeza de costado contra el suelo, y le golpearon con una maza hasta matarlo. Los cuatro asesinos de Santiago fueron condenados a cadena perpetua. Hoy, la ONG Santiaguito Miralles brinda apoyo a familiares de víctimas de la inseguridad.
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- Publicado:
- 18 julio 2011 / 12:28 am
- Categoría:
- Argentina
- Etiquetas:
- Argentina, asesinato, familiares, Juan Carlos Blumberg, juicio, protesta