El secuestro político de Alfredo Bryce Echenique

A fines del siglo pasado ya era el escritor peruano más conocido junto a su amigo Mario Vargas Llosa. A los 60 años Alfredo Bryce Echenique llevaba lustros alejado de su Lima natal, siempre a caballo entre Europa y América, y quiso volver a ver esa ciudad tan evocada en su obra.
Nunca estuvo tan metido en política como Vargas Llosa, que fue el gran favorito en las elecciones de 1990 hasta que Alberto Fujimori le arrebató el triunfo por sorpresa. Pero Bryce expresó su rechazo al fujimorismo desde su residencia en España. Sus motivos tenía: como explica el libro que inspiró este blog, en aquella década se señalaba a Fujimori y a su asesor Vladimiro Montesinos como responsables últimos de una guerra sucia que dejó un reguero de secuestros y asesinatos sistemáticos en Perú.
En 1995 el mandatario quiso galardonarle con la Orden del Sol, pero Bryce se negó a recibirla. Fue un desaire fatal. Durante su estadía en Lima varios coches oscuros con vidrios polarizados venían siguiéndole, hasta que un día le cerraron el paso y le metieron en el maletero.
Doblado como un contorsionista y amordazado, Alfredo Bryce Echenique fue paseado entre golpes, insultos y amenazas. Le dijeron algo así como que si no se metía la lengua en el culo, se la iban a meter ellos. Él mismo lo explica brevemente (pasan 512 páginas hasta que menciona el episodio) en Permiso para sentir (Antimemorias II), la segunda parte de su extensa autobiografía publicada en 2005, en la que acusa al fujimorismo de su rapto.

Aquí se pueden leer tres capítulos del libro. Y el autor recuerda el episodio en esta entrevista a El País de 2005.
Bryce salió del país tras el episodio y regresó a Barcelona. Su lengua, por cierto, sigue suelta. Este 2011 denunció de nuevo los horrores del fujimorismo, y junto a Vargas Llosa y un centenar de intelectuales firmó una carta de rechazo a la candidatura presidencial de Keiko Fujimori, que finalmente terminó segunda tras Ollanta Humala.